El Trío Calavera
Por: Esther A. Muñoz
19 julio 2010 - 13:19Sabido es que a la política, salvo excepciones, se dedican segundas y terceras filas. Los hombres y mujeres más capaces no están en la política, aunque la política como negocio se ha impuesto en sectores cada vez más amplios de la sociedad española.
Muchos de nuestros políticos se deslumbran cuando se encaraman en sus cargos. Se convierten de la noche a la mañana en nuevos ricos y se dedican a derrochar el dinero público. Hubo una ministra que hacía senderismo, a la que picó una avispa en la sierra madrileña y ordenó que acudiera a recogerla un helicóptero para llevarla al hospital.
Cada vez son más los ciudadanos que se dedican a la política, no para servir el bien común, sino para hacer negocio. También son muchos los empresarios torticeros que, para conseguir contratos, derraman sobre los cargos públicos el maná de las comisiones y las mordidas. Y esto lo sabe la ciudadanía, por eso es descorazonador que la opinión pública española considere que los partidos políticos constituyen el tercer problema de la vida nacional.
Pues bien, en Pinto estamos peor. Los políticos locales -salvo algún caso aislado- están más atrás de las segundas o terceras filas profesionales. Su mediocridad produce pasmo. Muchos carecen de oficio y se agarran al beneficio de sus cargos que les convierten en nuevos ricos. Hacen lo que sea para trincarse como garrapatas a la mamandurria pública, puesto que fuera de ella nadie les contrataría ni les daría poder y sueldos que ni merecen ni valen.
Esta es la explicación de que individuos como Reyes, Penit y Juan José Martín hayan pasado por alto las denuncias públicas de deshonestidad e intereses espurios que se lanzaron unos contra otros y acordasen un pacto de la tajada: esto para ti y los tuyos, esto para mí y los míos. La coartada de estos trapicheros era que “el PP tiene una falta de proyecto para Pinto”, mientras que ellos tres proponían “un Gobierno de acción para recuperar el tiempo perdido”. Pero más allá del bla, bla, bla, a nadie se le ocultaba qué pretendía en realidad este pacto de la tajada.
Por un lado, Carlos Penit, que lleva viviendo a cuenta de la política de Pinto desde 1979, pretendía lo único que sabe hacer: seguir viviendo del cuento político sea como sea y con quien sea. Por otro, Reyes Maestre, que al entrar en el Gobierno municipal con el PP descubrió que el poder era muy rentable económicamente, no se resignó a abandonarlo y para ello pactó su tajada con los que tenía más a mano. Y finalmente, Juan José Martín, que había sido derrotado por el PP, por primera vez en Pinto en unas elecciones locales, puso por delante su ambición de ser alcalde a la decencia de no serlo a cualquier precio.
Y así tenemos a este Trío Calavera, formado por lo peor de cada casa. Carlos Penit, lo peor de IU por derecho propio. Reyes Maestre, lo peor del difunto JpP, partido al que asesinó por la espalda. Y Juan José Martín, lo peor del PSOE por ambición, ineptitud y ausencia de miras.
En fin, como dice el refrán “no hay mal que cien años dure”, así que consolémonos -qué remedio- porque al Trío Calavera y a su séquito sólo le quedan 10 meses de mordida.




