En los últimos años numerosos ayuntamientos españoles han llegado a acuerdos con el Ministerio del Interior para que la expedición o renovación del DNI se pueda realizar sin salir del municipio, salvo el DNI electrónico que se sigue expidiendo en las comisarías de la Policía Nacional. Para ello el Ministerio desplaza unidades móviles a los municipios que se acogen a este acuerdo. Así hay ayuntamientos en los que estas unidades móviles se desplazan una vez por semana (por ejemplo, varios catalanes como el de Calafell) y otros en los que se desplazan dos o tres veces al mes (por ejemplo, Majadahonda).
En el caso de Pinto, que acaba de acogerse a este acuerdo con el Ministerio del Interior, el desplazamiento de la unidad móvil es de solo una o dos veces al mes (dos veces en julio, ninguna en agosto, dos en septiembre y una en octubre), sin que esté garantizado que el servicio vaya a prolongarse en el tiempo, puesto que el propio Gobierno municipal anuncia que “quiere que esta posibilidad se brinde al menos una vez al mes”.
Que se pueda realizar en Pinto este trámite es algo que agradece la ciudadanía, y aunque sea una vez al mes es mejor que nada, pero llama la atención el cateto triunfalismo que expresa el Gobierno (“un gran avance para los vecinos”, “magnífica acogida”, etc), como si hubiese conseguido algo único, cuando la realidad es que muchos otros ayuntamientos dan este servicio a sus ciudadanos desde mucho antes, con más frecuencia y asegurado en el tiempo. En Pinto la evidencia de todo ello, más allá de la propaganda municipal, es que el concejal responsable del área no ha sabido ni negociar ni exigir ni defender los intereses de los pinteños ante el Ministerio del Interior. Esta es la triste realidad que, por desgracia, no se circunscribe sólo al DNI.
La utilidad y necesidad de este servicio de cercanía se ve confirmada por la gran lista de espera para realizar el DNI en Pinto. Por ello el Gobierno municipal debería arrancar del Ministerio: 1º, mayor frecuencia del servicio móvil; y 2º, la confirmación inmediata de la continuidad de este servicio.
Pinto no tiene organismos administrativos que superen el ámbito local. Incluso la oficina del INEM, que se vendió como un gran logro, no da un completo servicio a los pinteños, pues la mayoría de los desempleados tienen que desplazarse a Parla para hacer sus gestiones. Y así seguiremos si nuestros representantes no saben defender con fuerza y conocimiento nuestros intereses.
Si el empeño de los que ahora tienen el poder municipal es convencernos de lo bien que lo están haciendo, nada hemos avanzado. Y aunque cualquier gobierno pasado no fue mejor, sería grave que los ciudadanos juzgasen que tampoco fue mucho peor.