Profesora y concejal de Cultura explican su postura

Desaparición del Taller de Escultura de Pinto

El pasado mes de septiembre, alumnos del Taller de Escultura de Pinto contactaron con ZigZag para hacer pública su disconformidad e indignación ante el cierre del Taller de Escultura de Pinto, queja que fue publicada en la sección de Cartas de los Lectores. En Zigzag hemos considerado oportuno ahondar en los motivos de la desaparición de este Taller que llevaba 12 años funcionando en Pinto.


Escasez de demanda

La razón principal que alega la concejalía de Cultura para no dar continuidad a esta actividad en Pinto es la falta de demanda de alumnado. «Al finalizar el plazo de entrega de solicitudes (13 de junio) sólo habían realizado la reserva de plaza 10 alumnos del taller, y no se había recibido ninguna nueva solicitud», asegura el concejal de Cultura, Alberto Vera.
 «Como el 30 de junio acababa el contrato de la profesora y había que proceder o a su renovación o a realizar uno nuevo, decidimos, ante la escasez de alumnado –contrato firmado con la profesora estipulaba entre 15 y 20 alumnos para realizar esta actividad–, no renovar a la profesora y, por lo tanto, no continuar impartiendo esta actividad».

 Los alumnos y la profesora, por su parte, insisten en que no se ofreció la posibilidad de nuevas inscripciones. «Tras la exposición de junio, en la que se muestra el trabajo de los alumnos, hay gente animada a apuntarse. En junio estaba cerrada la matricula del taller de escultura, mientras que en los otros talleres se mantenía abierta la inscripción», señala la profesora, la escultora Pilar Fernández Oraá.

 En este punto, el concejal asegura que el Taller de Escultura contó con los mismos plazos que los restantes talleres: hasta el 30 de mayo en período ordinario (reserva de plaza para los alumnos) y 13 de junio en período extraordinario (para nuevos alumnos). 

Intercambio de misivas

Tras la decisión de no continuar con la actividad de escultura, el concejal envía una carta a los diez alumnos que habían reservado su plaza comunicándoles la decisión y ofreciéndoles la posibilidad de inscribirse en otros talleres ofertados por la concejalía de Cultura. En ese momento los alumnos se movilizan y envían el 30 de julio un escrito al Ayuntamiento de Pinto solicitándo la apertura de nuevas inscripciones en el mes de septiembre y que  se deje abierto el plazo de inscripción de nuevos alumnos a lo largo del curso. Además, acompañan una hoja de firmas con 18 personas interesadas en realizar este Taller, ocho más de las que confirmaron su plaza en junio.

 El 8 de septiembre reciben la contestación del concejal de Cultura en la que da explicaciones sobre los plazos de apertura de solicitudes y la motivación del cierre del Taller. «A la vista de la cada vez menor aceptación de la actividad (...) nos hizo reflexionar sobre la necesidad de establecer otras actividades más novedosas y que se adapten a los gustos del mayor número de usuarios», señala en la carta. Por otro lado, el concejal ha manifestado que «se mantiene lo que es un éxito [en cuanto a participación], lo que es un fracaso hay que sustituirlo».

 Por otro lado, alega que «con el coste de un Taller que no tiene demanda se van a poner en marcha otros que los pinteños venían demandando [en referencia al de maquillaje y cocina que han tenido muy buena aceptación]».


Motivos políticos

Según los alumnos y la profesora, la «falta de interés» por mantener este Taller puede deberse a motivos políticos, al ser la profesora Pilar Oraá activa militante socialista. «No nos ponga de tapadera para sus cosas políticas en las cuales no queremos entrar», exponen los alumnos en una carta enviada a nuestra redacción (ver escrito en la sección de Cartas de los Lectores).

     El concejal Alberto Vera niega rotundamente los supuestos motivos políticos y argumenta que «él podría pensar lo mismo, que siendo Oraá la secretaria de Cultura del PSOE, podría haber ejercido presión política a través de su trabajo en el área de cultura».

 Pilar Oraá, aparte de los motivos políticos, añade el problema laboral que surgió en enero a raíz del impago por parte del Ayuntamiento a varios de los profesores de los cursos de Cultura, entre ellos a ella misma. «Llevábamos tres meses sin cobrar, así que en enero hablé con el concejal para exponerle el tema. La explicación que él me dio fue que tampoco habían cobrado los otros profesores, y cuando le pregunté que si él había cobrado me respondió que sí. Entonces le respondí que a mí me daría vergüenza cobrar yo mientras que mis colaboradores no cobran. Le sentó esta respuesta como un tiro. A continuación me puse en huelga, si bien fui la única de todos los profesores. Luego nos pagaron a todos y ya no hubo más problemas».

 El concejal  quita importancia a este incidente laboral y define la relación con Pilar Oraá de «estrecha» y «de colaboración». «Incluso se le hicieron encargos [en carnavales y en el Festival de Teatro] para regalos institucionales. De todos los profesores ha sido la mejor tratada», asegura Alberto Vera.

    En definitiva, mientras los alumnos y la profesora del Taller de Escultura estiman que el concejal ha tenido «falta de interés» por mantener la actividad, desde la concejalía de Cultura comprenden su descontento pero recurren a la «rentabilidad social» de una actividad para dar carpetazo a un Taller con gran tradición en Pinto.

   
 Alberto Vera, concejal de Cultura  Pilar F. Oraá, profesora del Taller de Escultura

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